En la adolescencia muchos jóvenes empiezan a darse cuenta de sus partes femeninas y masculinas. Una mirada, un roce, o solamente el pensar en alguien puede hacer que su corazón lata más rápido y producir una sensación de calidez o cosquilleo por todo el cuerpo. El hablar con tus padres o pediatra es una buena forma de recibir información y para ayudarte con las inquietudes que tengas sobre estos cambios.
Podrías preguntarte lo siguiente…
- ¿Cuándo puedo comenzar a tener citas?
- ¿En qué momento está bien besar a un chico (o una chica)?
- ¿Está bien se me masturbo (estimular tus genitales para obtener placer sexual)?
- ¿Hasta dónde puedo llegar sexualmente?
- ¿Cómo sabré si estoy preparado(a) para tener relaciones sexuales?
- ¿Tener relaciones sexuales con mi novio (o novia) ayuda a nuestra relación)?
- ¿Si me atrae alguien de mí mismo sexo quiere decir que soy gay o lesbiana?
- ¿El sexo oral es realmente sexo?
El hecho es que el sexo es parte de la vida y como muchas partes de la vida, puede ser bueno o malo. Todo depende de ti y de las decisiones que tomes. Por ejemplo está bien si decides salir con un chico o una chica y tus padres están de acuerdo. Quizás tu relación más ponga más seria. Pero, si alguno de los dos decide terminar la relación, trata de no herir los sentimientos de la otra persona – simplemente sean honestos el uno al otro. Después del rompimiento, ambos pueden sentirse tristes o enojados. Generalmente, si continúas con tus actividades diarias normales o si hablas con un adulto de confianza te sentirás mejor. Es muy buena idea esperar a tener relaciones sexuales para cuando estés mayor y en una relación seria y seas capaz de asumir las responsabilidades que esto conlleva.
Y puedes evitar quedar embarazada o embarazar a alguien o contraer enfermedades. La única forma de evitar el embarazo y las enfermedades relacionadas con el sexo es no tener relaciones sexuales. Y recuerda que el sexo oral es sexo. No te tienes que preocuparte por el embarazo con el sexo oral, pero si te tienes que preocupar de contraer infecciones como el herpes, la gonorrea, el VIH (el virus que causa el SIDA), y el VHP (el virus del papiloma humano – el virus que puede producir cáncer de la boca o garganta, y del cuello uterino y los genitales en los adolescentes y los adultos).